Una instalación de caldera con radiadores de aluminio es idónea para calefactar una vivienda. ¿Quieres saber cómo mantenerla en perfectas condiciones para evitar posibles pérdidas de eficiencia? Te revelamos si debes purgar los radiadores para tener mejor calefacción.
Los radiadores de aluminio funcionan de maravilla integrados en un sistema de calefacción por agua. Sin embargo, es posible que no calienten como es debido y eso provoca que la caldera desperdicie energía.
Si eso sucede en tu casa, ¡date cuenta de que la instalación está esforzándose mucho más para elevar la temperatura! Entre las causas del problema se encuentra la acumulación de aire dentro de los radiadores, pero tiene fácil solución.
¿Cuándo se necesita purgar los radiadores?
La purga de los radiadores de aluminio consiste en extraer el aire que acumulan en su interior. Ese aire imposibilita la correcta circulación del agua caliente, así que la superficie del radiador no se calienta por completo.
Debido a ello, la caldera se ve obligada a consumir más energía para obtener la temperatura que has seleccionado. Es decir, un derroche energético que te llegará directo a la factura del gas.
Para saber si un radiador necesita una purga, presta atención a estas señales:
- Está caliente en la parte inferior pero por arriba permanece frío.
- Hace ruidos semejantes a un borboteo.
- Calienta menos que otros radiadores de la misma vivienda.
Si ocurre alguna de estas tres cosas, ahora mismo te explicamos cómo actuar para que tu calefacción no se resienta.
El purgado de radiadores, paso a paso
Purgar los radiadores es un proceso muy sencillo que puedes llevar a cabo en pocos minutos. Es importante realizarlo con la calefacción desactivada para no quemarte al tocar el radiador o con la expulsión de agua.
Una vez hayas apagado la calefacción, abre un poco el tornillo o la válvula de purga. Este componente suele encontrarse en un lateral del radiador. Para la apertura puedes ayudarte de un destornillador, una moneda fina o una llave específica.
Vas a notar cómo sale aire y, a continuación, agua, por lo que es recomendable colocar un recipiente debajo. Cuando el chorro de agua sea constante, es el momento de cerrar el tornillo o la válvula. ¡Esto quiere decir que ya no queda aire en el radiador!
Con la válvula ya cerrada, comprueba la presión de la caldera porque es muy probable que haya bajado. El valor debe ser de entre 1 y 1,5 bar. Y, con esto, ya tienes tu instalación de calefacción en perfecto estado de revista.
Calefacción en casa a pleno rendimiento
Purgar los radiadores es un mantenimiento muy simple que se aconseja hacer al comienzo de la temporada de frío. Así, cuando toque encender la calefacción ya estará lista para funcionar de forma óptima desde el principio.
Para que tu casa esté caldeada de manera eficiente, también es imprescindible contar con aparatos de alta tecnología. Las nuevas gamas de calderas de gas y radiadores de aluminio están especialmente diseñadas para maximizar el control del gasto. ¡Y a disfrutar en casa calentitos!
